Irene Rodríguez. 1 mayo
Si una persona se siente feliz con las labores que realiza esto se reflejará en su salud y rendimiento. Foto: Shutterstock
Si una persona se siente feliz con las labores que realiza esto se reflejará en su salud y rendimiento. Foto: Shutterstock

“Es cierto que la felicidad depende de cada persona, de su forma de ver la vida, de cómo toma decisiones y de ese autoconocimiento que le lleva a potenciar lo que le hace sentir bien. Pero también lo que está alrededor cuenta, y cuenta mucho. El trabajo y el lugar donde laboramos tiene una gran influencia sobre si yo estoy feliz o no”.

De esta forma, Ana Ligia Zúñiga, trabajadora social que se ha especializado en el tema de motivación y felicidad laboral enfatiza la importancia de que una persona trabaje en un lugar feliz por motivos de realización personal y profesional, de salud mental y física.

Junto con su colega Karina Warner, Zúñiga dio vida a Happy Lab, un emprendimiento que busca guiar a las empresas de cualquier tamaño para convertirse en lugares felices para trabajar.

“Hay que alejarse del mito de que la persona deja todos sus problemas en la puerta a la hora de llegar a la oficina y se enfoca en sus labores. Las empresas están formadas por seres humanos y todo lo que les pase afecta su forma de trabajar, por eso los empleos deben ser lugares felices”, destacó Warner.

Zúñiga opinó lo mismo: “todo trabajo afecta la vida personal sí o sí. Si una empresa quiere ser un sitio de trabajo feliz debe entender eso y tener formas de mitigarlo. No todo es salario, es escuchar a la gente, saber sus necesidades, saber sus habilidades y potenciarlas; es preocuparse por la persona. Las gerencias, en muchas ocasiones, no saben cómo funcionan las emociones y relaciones humanas. Se está trabajando con personas, con seres que quieren sentirse valorados, útiles, tomados en cuenta”.

Para las especialistas, una empresa que busque tener a sus trabajadores felices (y de paso, aumentar la productividad), lo primero que debe tomar en cuenta es que los empleados son más importantes que el producto o servicio que se ofrece. Es, a partir de ellos que se construye, no solo la empresa, si no el bienestar y la salud de todos los que están ahí involucrados.

Pero también deben tener claro algo muy importante: cuáles son los objetivos que tienen, cuáles son las funciones y cuál es el perfil de cada persona en cada puesto. No tener estos aspectos claros lleva a desmotivación en el personal. Que dos jefes den indicaciones contradictorias también es contraproducente.

“Lo mismo sucede si la empresa no hace lo que predica. A mí me pueden decir en la entrevista laboral ‘estos son nuestros valores’ y yo sentir que sí comulgan con los míos y sentirme muy feliz de trabajar ahí, pero si cuando ya estoy trabajando ahí veo que nunca aplican esos valores eso me va a impactar directamente”, dijo Zúñiga.

Según estas expertas, los empleados también deben desarrollar la capacidad de detectar si su lugar de trabajo es feliz o no. Así podrán tomar tomar decisiones con para hacer lo que esté a su alcance y obtener la motivación necesaria, motivar a sus compañeros o, por bien, emprender una búsqueda de otro empleo o independizarse.

Identificar las fuentes de felicidad
trabajo feliz
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Las especialistas señalan que una persona va a ser feliz en el trabajo si logra conjugar en sus labores tres factores: sus conocimientos, sus habilidades y sus pasiones.

Para ello, la empresa debe conocer las necesidades de cada trabajador y jugar con esa triada de factores. De esa forma sabrá dónde el colaborador puede rendir mejor, dónde estará más motivado y tendrá un mejor rendimiento y salud en todo sentido.

Las especialistas explicaron que hay habilidades y pasiones que no necesariamente tienen que ver con las labores que se desempeñan, pero que sí pueden servir de motivación. Por ejemplo, si una persona tiene talento para bailar y es algo que le apasiona, esto puede ser ideal para actividades en grupo. Ese individuo podría ofrecerse a guiar a los compañeros en ratos de esparcimiento.

“No es que las empresas deban sentarse a hacer diagnósticos grandísimos y a conocer de memoria las características de cada persona. Es tener una escucha activa, pensar en función de los pensamientos del otro. Hay, por ejemplo, lugares de trabajo que deciden hacer clases de zumba para motivar a los trabajadores, pero las hacen obligatorias, ¿y qué pasa si a mí no me gusta la zumba? Nada hacés con planes recreativos si no escuchás necesidades, y esos planes no pueden ser imposiciones”, destacó Warner.

La empatía hacia el empleado es vital, pues nunca deben dejarse de lado las emociones. Por eso, es recomendable felicitar en público, corregir en privado de manera constructiva y analizar la pertinencia de las funciones que cada individuo realiza para que todo marche de la manera adecuada.

Las características de un lugar feliz también pasan por la planta física: los trabajadores tienen derecho a laborar con buena luz, tener baños limpios, contar con todas las herramientas y facilidades necesarias sin que deban poner sus computadoras, teléfonos personales o dinero de sus propios bolsillos.

Además, deben brindar espacios para que las personas puedan levantarse, tomar aire, distraerse unos momentos y volver con más energía a sus labores.

Aportar felicidad en la oficina
trabajo feliz
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¿Qué pasa si usted usted no tiene una jefatura o poder de decisión dentro de la empresa? Según las expertas, también tiene la posibilidad de generar felicidad en su lugar de trabajo, pues el engranaje incluye a todos los seres humanos de la organización.

No se trata solo de tener buena actitud, saludar, sonreír –aunque todo esto sí influye– si no también de proponer ideas, buscar soluciones a problemas, y ser parte de ese apoyo que necesitan los demás.

“A veces, felicitar a alguien por algo, aunque sea de otro departamento, puede aportar mucho, es algo que debe volverse parte de la cultura”, apuntó Zúñiga.

Otro punto importante está en la forma de ver la retroalimentación o crítica que se hace de una tarea.

“A veces los ticos nos tomamos las cosas de manera personal y es algo en lo que mucha gente debe trabajar. En saber separar las cosas, que es algo para mejorar y que yo no soy ese trabajo mal hecho, yo soy mucho más y puedo corregir. También es importante saber de quién vienen las cosas, si ese comentario viene de alguien sin fundamento, yo continuaré con mi trabajo, haciéndolo lo mejor posible”, dijo Warner.

¿Cuándo saber que ya se cruzó un límite y es mejor buscar otra opción laboral? Eso es variable y dependerá de cada sujeto y cada lugar de trabajo, pero cuando ya la salud comienza a verse afectada y las emociones negativas son más que las positivas, es momento de emprender nuevos rumbos.