Por: Cristina Fallas Villalobos.   12 julio

Los actuales operadores de Gas Zeta, liderados por la empresaria de origen mexicano Evangelina López, descartan entregar el control de la compañía a las empresas suizas Rhone y Cervin Investissements.

Desde el 2014 se han generado dudas sobre quién debe estar al frente de la administración de Gas Zeta, como consecuencia del proceso de divorcio y repartición de bienes entre López y Miguel Zaragoza.

El episodio más reciente de esta pugna inició el pasado 10 de julio, cuando las firmas extranjeras solicitaron la devolución inmediata de la compañía, después de que el Tribunal de Apelaciones para el Primer Distrito de Texas, Estados Unidos, anulara la sentencia de divorcio.

Según Rhone y Cervin, con esta decisión queda sin validez una serie de medidas, entre ellas, la administración temporal de la compañía establecida en territorio costarricense.

Gas Nacional Zeta tiene una planta de envasado y almacenamiento en El Coyol de Alajuela.
Gas Nacional Zeta tiene una planta de envasado y almacenamiento en El Coyol de Alajuela.

No obstante, Carlos Quesada, vocero de Evangelina López, alega que la solicitud de devolución de la empresa resulta “improcedente” porque las firmas suizas no han demostrado que el capital accionario de Gas Zeta les pertenece, así como tampoco, han comprobado quién es su verdadero dueño.

También manifestó que la resolución dictada en el tribunal estadounidense resulta favorable a los intereses de su clienta.

“Cervin Investissements ni Rhone Investissements han demostrado ante el Estado costarricense, ni ante el Poder Judicial, ni ante ninguna autoridad administrativa en Costa Rica, que el capital accionario de Gas Nacional Zeta les pertenece”, cita un documento con las declaraciones de Quesada.

Sobre este punto, las compañías extranjeras alegaron que en el 2011, el Estado costarricense reconoció ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (Ciadi), que el capital accionario de Gas Nacional Zeta les pertenecía.

Este nuevo episodio despierta la preocupación de si se podría dar un desabastecimiento del gas licuado de petróleo como el que ocurrió entre abril y mayo del 2015; el cual afectó a 500.000 familias, restaurantes, hoteles y comercios.

Los actuales operadores de Gas Zeta dejaron claro que los consumidores nacionales no deben alarmarse por un desbasto mientras ellos se mantengan en la administración.

“La administración actual está comprometida a cumplir con el abasto de gas, como siempre lo ha hecho, de modo que no hay razones para alarmarse”, mencionó Quesada.

Por su parte, La Nación intentó conocer si la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep) está al tanto de la situación y si los costarricenses pueden estar confiados de que no habrá un desabasto de gas.

En horas de la tarde la entidad indicó que el servicio de gas licuado opera con total normalidad.