AFP. 13 junio
Migrantes africanos esperaban turno para someterse a un examen médico antes de desembarcar en el puerto de Catania, en el sur de Italia, este miércoles 13 de junio del 2018.
Migrantes africanos esperaban turno para someterse a un examen médico antes de desembarcar en el puerto de Catania, en el sur de Italia, este miércoles 13 de junio del 2018.

Berlín. Los ministros italiano, austriaco y alemán del Interior, halcones respecto a la ardiente cuestión migratoria, constituirán “un eje de voluntarios” para enfrentar la inmigración irregular, una medida que se añade a las otras discordancias europeas

Para la canciller alemana, Ángela Merkel, ya criticada en su país por su política de asilo considerada demasiado generosa, este anuncio constituye un duro golpe en pleno pulso con su ministro del Interior, el bávaro ultraconservador Horst Seehofer.

Según ciertos medios, su conflicto en cuanto a un endurecimiento de la política migratoria amenaza el frágil equilibrio de la coalición de la CDU, la derecha bávara y los socialdemócratas.

Pero fue el canciller austriaco, Sebastián Kurz, junto a Seehofer en Berlín, quien anunció “un eje de voluntarios en la lucha contra la inmigración ilegal” con Roma y Berlín. Algo que no mencionó la víspera en una conferencia de prensa muy crispada junto a Merkel.

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Este eje, un término que forzosamente recuerda la alianza fascista en la Segunda Guerra Mundial, reunirá concretamente a los ministros del interior italiano y austriaco, Matteo Salvini y Herbert Kickl, ambos de ultraderecha, con su homólogo alemán.

“Me alegra la buena cooperación que queremos construir entre Roma, Viena y Berlín”, declaró Kurz. “Creo que es importante no esperar a la catástrofe, como en el 2015, y actuar a tiempo”, añadió.

El jefe de Gobierno hacía referencia al flujo migratorio del 2015, cuando centenares de miles de solicitantes de asilo atravesaron Europa a pie. Entonces, Merkel y su colega austriaco de la época abrieron las puertas de sus países a aquellos migrantes, en su mayoría originarios de Siria, Irak y Afganistán.

Sebastián Kurz, de 31 años, asumió la Cancillería a fines del 2017 en Austria, aliándose con la extrema derecha y presentando un proyecto particularmente antiinmigración, su caballo de batalla electoral.

Migrantes que viajaban a bordo del barco Aquarius eran transferidos a una nave de la Guardia Costera italiana, en el mar Mediterráneo, el martes 12 de junio del 2018.
Migrantes que viajaban a bordo del barco Aquarius eran transferidos a una nave de la Guardia Costera italiana, en el mar Mediterráneo, el martes 12 de junio del 2018.

Señaló además: "Nuestro principal objetivo es avanzar en la protección de las fronteras exteriores” de la Unión Europea. También comparte la idea de crear centros de acogida de migrantes fuera de la UE.

Brecha por migración

Kurz reivindicó el apoyo de Holanda y Dinamarca. Esto va en detrimento del proyecto de Merkel de crear un sistema de asilo comunitario, que se debatirá en la cumbre de la UE a fines de junio.

En este contexto confuso, Italia y Grecia, en primera línea del flujo de migrantes, reclaman una repartición equitativa de estos en la UE. Merkel es favorable a esto, pero la oposición de los países del este europeo es feroz.

A esto se añade la disputa que estalló entre Italia y Francia.El ministro de Interior italiano y presidente de la Liga (extrema derecha), Matteo Salvini, pidió que Francia se disculpe de forma “oficial”, puesto que el presidente Emmanuel Macron criticó el martes el “cinismo” y la “irresponsabilidad” de Roma, que rehusó acoger al barco Aquarius con más de 600 migrantes a bordo.

Sin embargo, no será París quien los reciba, sino España.

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La crisis se perfila en la coalición de gobierno alemana. El domingo, Merkel rechazó una de las medidas propuestas para limitar la entrada al país de solicitantes de asilo.

Seehofer quiere que se rechace en sus fronteras a migrantes ya registrados en otro país europeo, lo que la canciller rechaza puesto que si todos los países hicieran lo mismo se lesionaría gravemente la libre circulación en Europa.

Según el Frankfurter Allgemeine Zeitung, esta situación “podría terminar en una verdadera crisis gubernamental”. Pero Seehofer no comparte esta idea. “Pase lo que fuere, encontraremos una solución durante la semana”, afirmó este miércoles