AFP. 20 septiembre
Según el presidente Donald Trump, a los migranets habría que contenerlos con un muro a lo largo del desierto de Sahara.
Según el presidente Donald Trump, a los migranets habría que contenerlos con un muro a lo largo del desierto de Sahara.

Madrid. El presidente estadounidense, Donald Trump, sugirió recientemente al ministro español de Relaciones Exteriores, Josep Borrell, la idea de construir un muro en el desierto del Sahara para frenar a inmigración desde África, indicó este último en un video difundido por medios españoles.

“Cerrar los puertos no es solución, como tampoco es solución construir un muro a lo largo del Sahara, como me sugería el presidente Trump recientemente”, declaró Borrell en un almuerzo organizado el martes en Madrid.

Borrel, quien en el pasado presidió el Parlamento Europeo, continuó afirmando que el mandatario estadounidense le dijo: “Pues hagan ustedes un muro que bordee el Sahara”.

“¿Pero sabe usted cómo es de grande el Sahara?”, añadió el ministro socialista a modo de respuesta a Trump, sin precisar en qué momento lanzó el mandatario estadounidense su sugerencia.

El desierto, que ocupa casi todo el norte de África, mide unos 4.800 km de este a oeste.

El muro que Donald Trump quiere construir en la frontera mexicana para impedir la entrada de inmigrantes sin documentos en Estados Unidos mediría 3.200 kilómetros y costaría hasta $20.000 milllones, según ciertas estimaciones.

Las declaraciones de Borrell trascendieron cuando los dirigentes de la Unió Europea (UE) están reunidos en Salzburgo, Austria, en una cumbre dedicada –entre otros temas– a la cuestión migratoria, y a pocos días de un viaje a Estados Unidos del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez. Este prevé encontrarse el lunes en Nueva York para asistir a la Asamblea General de la ONU.

España es actualmente la primera puerta de entrada en Europa de inmigrantes irregulares, según la Organización Internacional para las Migraciones, con más de 38.000 llegadas por tierra y mar desde comienzos de año.

El país tiene dos enclaves en el norte de África, Ceuta y Melilla, protegidos por sendas barreras metálicas de seis metros de alto, que no disuaden a los migrantes a la hora de saltarlas para entrar en territorio español.