Agencia AFP. 14 febrero
Los líderes separatistas catalanes encarcelados (en la fila delantera) asisten a su juicio en la Corte Suprema en Madrid, España. Foto: AFP
Los líderes separatistas catalanes encarcelados (en la fila delantera) asisten a su juicio en la Corte Suprema en Madrid, España. Foto: AFP

Madrid. Bajo la mirada de siete magistrados sentados en altura en el salón de plenos del Tribunal Supremo español, el ex vicepresidente catalán Oriol Junqueras reivindicó este jueves con “pasión” su lucha por la “República catalana” durante la tentativa de secesión del 2017.

Junto a él se sientan desde el martes otros 11 exdirigentes independentistas en este salón de la más alta instancia judicial española en Madrid. El mismo lugar donde el rey de España, Felipe VI, preside la inauguración del año judicial.

Bajo una reluciente lámpara de araña, los acusados se alinean de tres en tres en bancos cubiertos de terciopelo en el centro del salón.

Para este juicio histórico, Junqueras, conocido por su sencillez al vestir, porta excepcionalmente una corbata, de color oscuro.

El antiguo profesor universitario de 49 años fue el primero de los acusados en testificar. Su esposa siguió sus palabras sentada en primera fila del público, junto a la actual vocera del gobierno independentista catalán.

Tras 15 meses de prisión provisional y “de silencio forzado”, lanzó al iniciar el testimonio: “Se me acusa por mis ideas y no por mis hechos (...). Es un juicio político”.

Principal acusado en el proceso contra quien la Fiscalía pide 25 años de cárcel, Junqueras no entonó un mea culpa sino por el contrario enfiló las baterías contra el Estado.

"Es un mitin político...y un suicidio", susurra en el público un periodista catalán que pide el anonimato.

Toda España puede seguir en vivo el proceso transmitido por televisión.

Así, Junqueras, que usó un tono animado y bromeando por momentos, dijo que era "un placer" dirigirse en castellano ante España, un país que dijo amar y que espera que pueda convivir con Cataluña en un "reconocimiento entre iguales".

Durante hora y media, interrogado por su propio abogado, reivindicó "el derecho democrático" a un referéndum de autodeterminación.

En el techo de la sala, un fresco de 1920 representa "La ley triunfa sobre el mal", representado por un hombre que estrangula a un bebé u otro que blande un cuchillo.

"Nadie puede tener duda alguna sobre el hecho de que siempre hemos rechazado la violencia", afirmó Junqueras. "El carácter de estas movilizaciones siempre ha sido cívico, pacífico", dijo.

"Votar en un referendo no es delito pero impedir por la fuerza que la gente vote sí es un delito", insistió Junqueras, en referencia a la violencia policial que marcó la votación del 1°. de octubre del 2017.

Entre el público, algunos espectadores vinieron a ver a los abogados del partido de extrema derecha Vox que, gracias a una particularidad del sistema judicial español, asume el papel de acusación popular al lado de la Fiscalía.

"Vox esta aquí como la voz, el clamor del pueblo español contra estas cosas, para que esta gente aprenda que no se puede hacer un golpe de Estado", señala un joven estudiante de Economía, Andrés Bassante.

El número dos de Vox, el abogado Javier Ortega Smith, tomó brevemente la palabra, pero el presidente del tribunal lo cortó en seco, recordando que Junqueras se acogió a su derecho de no responder a las preguntas de las acusaciones.