Por: Gerardo Ruiz R..   10 julio
Le delegación del Gobierno que negoció con los sindicatos este lunes no logró parar la ira de los gremios contra el plan fiscal. Las pláticas las condujo Marvin Rodríguez (segundo de derecha a izquierda), segundo vicepresidente de la República. Fotografía: Marcela Bertozzi.
Le delegación del Gobierno que negoció con los sindicatos este lunes no logró parar la ira de los gremios contra el plan fiscal. Las pláticas las condujo Marvin Rodríguez (segundo de derecha a izquierda), segundo vicepresidente de la República. Fotografía: Marcela Bertozzi.

A pesar de que este lunes no llegó a ningún acuerdo con sus dirigentes, Casa Presidencial procura que los sindicatos no se tiren a la calle de nuevo y trata con guantes de seda la propuesta fiscal que los líderes gremiales le hicieron ayer.

El segundo vicepresidente, Marvin Rodríguez, echó mano de la diplomacia este martes, después del Consejo de Gobierno, cuando se le consultó si la Presidencia descartará la propuesta de siete puntos que los sindicatos hicieron como alternativa al proyecto de Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas, el cual reforma impuestos y aplica medidas de ahorro en el pago de pluses en el sector público.

Según Rodríguez, este martes Casa Presidencial analizó con más calma la propuesta que le entregaron ayer los sindicalistas y concluyó que Zapote ve "con muy buenos ojos" algunas de las sugerencias le hicieron los gremios para recaudar más impuestos sin necesidad de transformar el impuesto sobre las ventas en el impuesto al valor agregado (IVA) y para gravar con nuevos tramos de renta los salarios más altos del Gobierno Central.

"Con relación a la propuesta que ellos nos hicieron, como se los dijimos a ellos, estaríamos dándole el tratamiento que debe tener, con la seriedad que corresponde. Hoy la hemos revisado con la calma que amerita y vemos una propuesta muy pero muy positiva. Vamos a contestar, la respuesta prácticamente la tenemos lista. En términos generales les podemos decir que vemos con muy buenos ojos la propuesta que ellos nos han hecho", dijo, sin concretar en cuáles de los puntos de la propuesta muestra interés Zapote.

Los sindicatos creen que, con el bloque de medidas que sugieren al Gobierno, este podrá aumentar la recaudación de impuestos entre un 3% y un 4% del producto interno bruto (PIB).

Esa expectativa se compara con lo que Hacienda pretende recaudar adicionalmente con una combinación entre la reforma a impuestos y las medidas de recorte y contención del gasto que el presidente de la República, Carlos Alvarado, y la ministra de Hacienda, Rocío Aguilar, anunciaron hace un mes.

Entre sus propuestas, los sindicatos quieren que el Gobierno cree un impuesto sobre las grandes utilidades para gravar a los 400 grandes contribuyentes de Hacienda. La tasa de ese tributo sería de entre un 30 y un 36% para toda aquella empresa que tribute ¢250 millones al año o más.

También proponen mejorar la ejecución de la valoración aduanera con la creación de un registro con una lista actualizada y detallada de las operaciones comerciales de los importadores para impedir la subfacturación, medidas que la Contraloría General de la República le ordenó a Hacienda en junio pasado tras fiscalizar a la Dirección General de Aduanas.

Los sindicalistas también creen que mejorando el escaneo de contenedores para evitar el contrabando el Gobierno podrá superar su crisis de ingresos.

También le piden a Zapote combinar esas medidas con un impuesto a las transacciones financieras para gravar los capitales golondrina que estén en el país menos de un año, un impuesto a las utilidades financieras que dé el cobro de intereses elevados sobre tarjetas de crédito y préstamos.

Además, los sindicatos le piden al Gobierno que opte por poner a tributar a las empresas que están bajo el régimen de zonas francas y que cree la renta global y mundial; la primera para cobrar la renta según todos los ingresos del contribuyente, y la segunda para cobrarle impuestos sobre esas ganancias independientemente del lugar en el que se generen.

Marvin Rodríguez afirmó que este martes que varios de esos puntos "se pueden integrar" con lo que el Poder Ejecutivo está haciendo para reducir la brecha entre sus ingresos y sus gastos, que a diciembre pasado fue el equivalente a un 6,2% del PIB, es decir, más de ¢2 billones.

"Necesitamos darle la respuesta oportuna al documento como corresponde y posteriormente haremos referencia al detalle porque de previo me parece que no es lo correcto. Lo que sí debo reiterar es que vemos con muy buenos ojos y muy positivos los aportes que los líderes sindicales nos hicieron ayer", zanjó el vicepresidente.