Fiorella Masís. 11 julio

Un país con menos habitantes que Costa Rica está a las puertas de tocar la gloria en Rusia 2018, si no es que ya lo hizo.

Aficionados de Croacia celebran el pase a la final de Rusia 2018 en la plaza principal de Zagreb, capital croata. Foto: AFP / Denis Lovrovic
Aficionados de Croacia celebran el pase a la final de Rusia 2018 en la plaza principal de Zagreb, capital croata. Foto: AFP / Denis Lovrovic

Esa cifra ni siquiera supera la cantidad de personas que habitan en Costa Rica, 4,9 millones, según estimaciones del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC).

Un dato que dimensiona la hazaña conseguida por los croatas en el Estadio Luzhnikí de Moscú. Sobre todo si se compara con potencias del fútbol como Brasil (207 millones de habitantes) o Alemania, con 82 millones.

Avanzar a esa instancia convierte a Croacia en el segundo país con menos población que lo logra, solo por detrás de Uruguay, según datos del estadígrafo español Alexis Martín, conocido como Mr. Chip.

Los charrúas, hoy con 3,4 millones de habitantes, llegaron hasta esa instancia en dos oportunidades: en 1930 y 1950, ambas con el resultado a su favor.

Ahora, los dirigidos por Zlatko Dalić tienen la misión de hacer lo mismo que la Celeste y para ello deben vencer a Francia el próximo domingo (9 a. m.).

Un pequeño contra un grande, no solo en historia futbolística. Croacia también lo es en habitantes y territorio.

Su extensión geográfica apenas alcanza los 56.594 kilómetros cuadrados, mismos que vibraron cuando un remate del delantero Mario Mandzukic terminó en el fondo de la red.

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La locura en la celebración croata dimensionó el significado para un país joven, con apenas 27 años de ser independiente (desde el 25 de junio de 1991) tras haber pertenecido a la República Federativa Socialista de Yugoslavia.

Eso también desembocó en una guerra que el pueblo croata soportó por casi cuatro años.

Hoy el fútbol se encarga de darle alegrías que incluso ya había saboreado en el Mundial de 1998, pero en esa ocasión quedó eliminado en semifinales por Francia.

La vida da vueltas y ahora será a esa misma selección contra la que pelearán el título.

Pero llegar hasta ahí le costó más de una gota de sudor a la generación dorada que comanda Luka Modric y el mismo Iván Rakitic.

Tal como sucedió en octavos y cuartos de final, Croacia debió ir más allá de los 90 minutos para avanzar.

Incluso los balcánicos se levantaron de un gol en contra apenas en el minuto 5, tras un tiro libre perfecto del inglés Kieran Trippier.

A Croacia le costó reponerse, pero fue insistente y encontró el gol en el 68′, por medio de Iván Peresic, quien fue el más insistente en el ataque y declarado mejor jugador del cotejo.

Ningún equipo pudo evitar el alargue, favorable para los 4 millones de croatas que vibraron en el minuto 108 con el histórico gol de Mandzukic.

Para cerrar con broche de oro volverá a Luzhnikí, donde intentará cobrar la deuda pendiente con los galos 20 años después.