Carlos Soto Campos. 30 julio
El productor costarricense Juan Pablo Calvo recientemente ganó un premio ACAM. Fotógrafa: Cristina Solís Cabrera
El productor costarricense Juan Pablo Calvo recientemente ganó un premio ACAM. Fotógrafa: Cristina Solís Cabrera

“Si en mi adolescencia me hubieran dicho que podía hacerme una vida como ingeniero de bandas de metal, seguro me hubiera muerto de la risa”, confiesa Juan Pablo Calvo. “Pero aquí estoy y lo logré”, sentencia.

Él no tiene problema en admitir que todo sonaría hace unos años como un sueño, pero hoy, sentado en su estudio Bushido Audio en Tres Ríos –en donde reside y trabaja hace unos 10 años– y con un premio ACAM como mejor ingeniero en sonido de cinco álbumes, todo es muy real.

Jamás se lo hubiera imaginado en 1999, cuando su papá le compró una computadora para estudiar ingeniería industrial.

“En el fondo, yo sabía que esa computadora rápida iba a terminar sirviendo para grabar música”, dice sonriente.

La producción que hizo a Juan Pablo un nombre conocido fue A Relative Moment Of Peace (2006), el primer disco de su grupo Time’s Forgotten, un ambicioso proyecto que requería instrumentos de orquesta y grabar una banda de rock progresivo.

“Había un gran faltante. Casi nadie estaba grabando cosas así y si se hacía, quizá no salía el mejor resultado. Decidí que si iba a salir mal de alguna forma, que mejor saliera bajo mis términos”, contó el músico de 37 años.

Calvo pertenece a una generación que no aprendió a grabar en un gran estudio de una disquera, sino en donde sea que hubiera una computadora y micrófonos.

Ese primer disco de Time’s Forgotten se grabó en una casa en Vargas Araya, San Pedro, que Juan Pablo compartía con su mamá y sus tres hermanos menores. Grabaron en los cuartos guitarras, voces y bajos y luego las baterías en un estudio profesional. Alfredo Alan fue su mentor en el proceso.

El disco se volvió un material de culto. Era un disco conceptual de rock progresivo como pocos y la bola se corrió. El día de la presentación del material llegaron unas 600 personas y varias se quedaron por fuera.

Juan Pablo Calvo es parte de la superbanda The Cursed, conformada (de izquierda a derecha): David Cubero, Abel Guier, Mássimo Hernández, Calvo y Alfonso Pérez. Foto: Albert Marín.
Juan Pablo Calvo es parte de la superbanda The Cursed, conformada (de izquierda a derecha): David Cubero, Abel Guier, Mássimo Hernández, Calvo y Alfonso Pérez. Foto: Albert Marín.

“La gente empezó a preguntarme si podía grabar o producir otras cosas y yo les dije que sí. Mi idea siempre fue trabajar en la música, hacer giras por el mundo, no exactamente grabando”, señala Calvo.

Pero las bandas empezaron a llegar, Adenal, Slavon, Akasha, Corpse Garden, todos con ánimos de grabarse junto a alguien que entendiera los cánones del metal.

Actualmente, Juan Pablo trabaja con el grupo de rock alternativo Roca Bruja y está grabando el séptimo material de Gandhi, el grupo que lo interesó en la música nacional. En lo propio, está cerca de empezar el segundo disco de Will of the Mountain.

Estudio
Juan Pablo Calvo construyó la tercera versión de su estudio Bushido Audio en Tres Ríos. Bushido es el nombre del código de honor de los samuráis en el Japón medieval. Foto: Cristina Solís Cabrera
Juan Pablo Calvo construyó la tercera versión de su estudio Bushido Audio en Tres Ríos. Bushido es el nombre del código de honor de los samuráis en el Japón medieval. Foto: Cristina Solís Cabrera

La tercera y definitiva versión de Bushido Audio la construyó hace seis años junto con su casa en Tres Ríos, donde vive con su esposa y dos hijos.

En el estudio hay katanas –Calvo siempre ha estado interesado en las artes marciales– y distintos teclados, incluido un gran keytar (un teclado que se puede usar guindando del hombro como una guitarra), y algunas figuras de Star Wars.

“Creo que el éxito del estudio ha sido el trato con la gente. Yo sé lo que es estar del otro lado y que la gente no cumpla con los tiempos y siempre trato de tener mucho respeto al tiempo y la inversión de la gente, esa disciplina viene de las artes marciales, seguro”, comenta.

El trato ameno y siempre constructivo dice que viene de sus años como profesor universitario, en materias de diseño.

Si le hubieran dicho en su adolescencia que esto era así, quizá se hubiera reído. Pero ahora Juan Pablo disfruta el momento y piensa en el futuro de la música nacional.

“Muchos grupos graban y luego no saben qué hacer con ese material. Creo que hace falta emprendedores que contribuyan a que se den a conocer en radios, que hagan conciertos, que muevan los grupos en general”, señaló.